Mi vecino

Hola a todos!

Intentaré con este blog, transportalos a todas mis vivencias, buenas y malas en cuanto a sexo se refiere.

Una pequeña descripción de como soy,  mi cuerpo no es exuberante, pero lo que tengo, lo utilizo muy bien, modestia a parte. Soy de estatura media, peso 53 kg y para la edad que tengo, me mantengo muy bien ... según me dicen, no aparento mi edad,

No fui muy precoz en cuanto a sexo se refiere, pero luego de empezar, fue una liberación para mi imaginación y curiosidad, aunque bien es cierto, que faltan muchas cosas por experimentar.

Recuerdo que mis primeros pinitos en ese arte, lo inicié con un vecino, un amigo de toda la vida. Crecimos juntos y al ser tan amigos, nadie sospechaba mis frecuentes visitas, yo entraba y salía de su casa, como de la mía.

Siempre he sido de naturaleza coqueta y con ese amigo, a medida fuimos creciendo, hablábamos de sexo y mucho, me gustaba provocarle, tanto así que una vez que yo me marchaba, me siguió a la sala, me cogió del brazo poniéndome contra la pared e intentó besarme, yo me resistía, pero entre más lo hacía, notaba como se abultaba su pantalón, me besó y pasó sus manos por mi pecho y mi trasero a parte de frotarse contra mi.

Cuando paració que alguien entraba se detuvo. Su familia estaba en la parte trasera de la casa.

Yo me arreglé la ropa, no dije nada y me marché, en toda la tarde no volví aparacer por ahí, pero en casa no dejaba de recordar lo que sucedió.

Por la noche, en casa, comencé a tocarme recordando lo que me hizo sentir.

La mañana siguiente, volví a su casa, al principio él estaba muy serio, casi no me miraba, no sé si por venguenza o enfado.

Yo seguía con lo mío, hablando con su hermana, pero cuando ví que se levantó a la cocina, yo le seguí sin que resultara obvio y le besé, sus manos comenzaron a catar de nuevo mi cuerpo, que ahora no se resistía, su lengua se colaba en mi boca, haciendo que una electricidad recorriera toda mi columna vertebral.

Al oír ruido, nos separamos, limpiamos nuestra boca y al vernos supimos que siempre habría otro instante donde poder descubrirnos.

A partir de ese día, yo siempre que podía me pasaba por su casa, aunque había gente, nos la ingeniabamos para tener un pequeño roce, que nos exitaba el pensar que nos descubrieran.

Fuimos amigos con derecho a roce, cada vez que teníamos la ocasión, lo hacíamos.

Una tarde, solo estaba él y su madre, que por cierto ya iba de salida. Nos miramos cómplices sabíamos lo que iba a pasar.

Cuando ella se marchó, se dirigió hacia mí, besándome con desenfreno y sus manos tocando mis pechos, haciendo que mis pezones lucharan por salir de mi blusa.

Metió sus dedos entre mi shorts, mi respiración se aceleraba, nunca había avanzado tanto ... por falta de tiempo, claro. Y comenzó a jugar con  mi clítoris que se entregaba a sus deseos, comenzó a frotarlo yo estaba fuera de mí, me dejé llevar por el placer que me estaba dando. Lo agarraba con fuerzas apretándolo contra mi y pidiéndole que no parase, tuve mi primer orgasmo de esa manera, me temblaban las piernas, que tuve que abrazarme a él.

Él me veía con mucha satisfacción y me dijo que siempre me daría lo que quisiera, me besó y siguió sobando mis pechos, hasta que oímos que entró su hermana.

Imagen relacionada

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Noche de copas

Compenetrados

Mente rebelde