Todo lo contrario
De pie frente a su puerta, dispuesta a pasar un buen rato, su atuendo una falda negra ajustada, medias y tacones de aguja, acompañada de una blusa sin mangas blanca y un sombrero negro. Abrió la puerta, enigmático, un poco desconcertante, pero amable, la invitó a pasar, le ofreció un café y se sentaron juntos, hablando de todo un poco, "para romper" esos silencios incómodos que se producían. Le pidió un beso, eso le hizo sonreír, sus lenguas se entrelazaron y comenzaron a perderse en lascivos besos y caricias. No hubo más preámbulo, directamente a la habitación. - Desnúdate, casi le imploró. - ¡No eras tú, quien lo haría! exclamó ella, con una sonrisa pícara. - Pero has venido tan sexy, que quiero deleitarme viéndote hacerlo. Poco a poco su ropa fue cayendo al suelo, desnuda frente a él, la cogió de las caderas y se deslizaba por su piel, dándole besos que comenzaban a seducirla. Caricias suaves les acompañaban, él sobre ella, se movía algo torpe, no lograba encajar en su cue...