Relax en el trabajo
Había pasado casi una semana sin verse y a pesar de que esa tarde trabajaba, le invitó a verse, aunque sea un momento, pues el resto de días sería imposible. Ella iba al gimnasio, pero no le importaba saltarse ese día, con tal verle. Al verla, le dijo que estaba muy delgada, cosa que para ella era uno de los mejores piropos. Subieron a donde él tenía que estar controlando lo de su trabajo, un sitio apartado, sin mucha luz, ideal para sus ansias de besos y demás. Caricias no se hicieron esperar, le encantaba como le dibujaba su cuerpo con suavidad y a la vez salvaje ímpetu. Su mirada lujuriosa, tocándole, esos puntos que le estimulaban tanto. - No seas mala, le susurraba. - ¿Quieres que pare? preguntaba ella. - Sabes que no, me encanta, eres una brujita. - Sólo un poquito... - No, "muchito" respondía. Ella fue deslizando sus manos por su torso, él de pie , mientras ella sentada en un diván. Llegó hasta su cremallera, mirándolo c...