Besos y caricias clandestinas
Con pasos ligeros se dirigió a entregar ese pedido, que tenía pendiente, iba con un vestido ajustado a su figura, largo blanco , estampado, abierto a ambos lados hasta medio muslo, zapatos de tacón azules, una combinación perfecta, que siempre que la utilizaba la hacía sentir como la reina del mundo.
Entró y saludó a todos, se sentó y comenzaron a hablar,de pronto frente a ella, estaba él, no pensaba que estaría, había probabilidades, pero no pensaba que tendría tanta suerte.
Esos ojos color miel intensos, penetrantes, que la hacían estremecer, esos labios carnosos, apetecibles como fruta madura.
Entre ellos, el ambiente se volvió un grito desesperado de feromonas que tomaban el control de su voluntad.
Frases en doble sentido, risas y miradas devoradoras.
Con excusas, buscaron ese rincón, donde evitar miradas indiscretas.
Sus labios se juntaron, mientras las manos de él se deslizaban bajo su vestido, respiración agitada, notaba como bajo sus pantalones algo luchaba por salir, ella encantada de bajar y buscarlo, para recibirlo ansiosa en su boca, le tocaba y se lo insinuó. Ambos lo querían, pero no podía ser.
Sus labios enredaderas, esa atracción tan fuerte como un imán los mantenía complementados, haciendo que sus fantasías se dispararan.
Parecía ser, que la emoción de ser descubiertos, los hiciera intentar seguir un poco más.
Unos pasos se acercaron, rompieron el encanto y ambos arreglando sus ropas con deseos en la piel, se despieron hasta el día siguiente.
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