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Mente rebelde

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Necesitaba escapar, cogió una pequeña maleta y el primer tren con destino cualquier sitio, fue su salvación. Eran un par de horas de viaje, se acomodó en su asiento, tras pedir un vino blanco, comenzaba anochecer, el tren se iba quedando en silencio. Mientras leía, alguien pasó a su lado, tirando su libro, algo enojada se volvió hacia él, parecía trasnochado. - Debería tener un poco más de cuidado, dijo en tono serio. - Lo siento, no me dí cuenta. - Ya, dijo ella agachándose por su libro. - Le ayudo, dijo al mismo tiempo que estiraba también su brazo. - No, no pasa nada. - Insisto, dijo queriendo coger el libro, pero con tal mala suerte, que tiró su copa de vino, en su blusa. - Un pequeño grito, salió de su boca, mientras una mirada fulminante le dedicaba a él. Te has terminado de lucir, será mejor que te sientes  y a poder ser, lejos de mí. Se levantó de su asiento y abrió la maleta, y sacó un top, dirigiéndose al baño. - Mil veces perdón, dijo él avergonzado. Ella pasó por su lad...

Compenetrados

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Y los cuerpos se encontraron, labios que se fundieron en besos que lascivos estimulaban los sentidos. Manos que se perdían, donde cambia el nombre de los muslos, para hacer manar ese néctar que es el preámbulo de todo lo que se avecina. Comienzan a caer las vestiduras, poco a poco dejando al descubierto lo que se convierte en el deseo salvaje de poder poseer con uñas y dientes. Esos dos cimas donde perderse en sus puntos de atracción, que hacen que los gemidos no se hagan esperar, endurecidos y dispuestos a ser sorbidos, además de ser cogidos entre dientes lo exactamente justo para provocar más placer. Baja despacio ese órgano que sutilmente dibuja, deteniéndose justo donde comienza a perderse la razón, cuando se interna, con movimientos rítmicos, sin dejar de saborear lo que produce, perimitiendo que ante sus ojos, sin miedos deja paso abriéndose de par en par, exponiendo todo lo que puede conseguir. Juguetea asíduamente, mientras en su cabeza prepara, su próximo moviemiento. Dar la v...

Noche de copas

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Decidió salir esa noche, necesitaba un respiro para su mente y su vida, la semana se había complicado. Vestido negro escotado a la mitad del muslo, espalda abierta, zapatos a juego, labios rojos y unas gotitas de perfume. Un nuevo garito al que acudir, de esos sitios que posiblemente no repetirá, pues siempre cambiaba su zona, para descubrir perspectivas diferentes de la ciudad. Pasaban las once de la noche, se acercó a la barra, no estaba muy concurrido, lo que le facilitó buscar un sitio privilegiado para observar a discreción todo lo que pasaba. Pidió su gintonic y comenzó el escrutinio. La música de fondo, entró un grupo de chicos, serían cinco o seir, risas y alboroto, entre copas y copas, sus risas se dispersaban en el ambiente.  Había uno un tanto apartado del resto, sus labios le llamaron la atención.Él bebía muy despacio y era casi ajeno del resto, otro se le acercó para animarle, posiblemente,tenía unos ojos grandes y profundos, que cuando sus miradas se cruzaron la hizo ...

Todo lo contrario

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De pie frente a su puerta, dispuesta a pasar un buen rato, su atuendo una falda negra ajustada, medias y tacones de aguja, acompañada de una blusa sin mangas blanca y un sombrero negro. Abrió la puerta, enigmático, un poco desconcertante, pero amable, la invitó a pasar, le ofreció un café y se sentaron juntos, hablando de todo un poco, "para romper" esos silencios incómodos que se producían. Le pidió un beso, eso le hizo sonreír, sus lenguas se entrelazaron y comenzaron a perderse en lascivos besos y caricias. No hubo más preámbulo, directamente a la habitación. - Desnúdate, casi le imploró. - ¡No eras tú, quien lo haría! exclamó ella, con una sonrisa pícara. - Pero has venido tan sexy, que quiero deleitarme viéndote hacerlo. Poco a poco su ropa fue cayendo al suelo, desnuda frente a él, la cogió de las caderas y se deslizaba por su piel, dándole besos que comenzaban a seducirla. Caricias suaves les acompañaban, él sobre ella, se movía algo torpe, no lograba encajar en su cue...

Recuerdos húmedos

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- ¿Qué nos ha pasado? donde han quedado esos encuentros clandestinos, llenos de exitación  y pasión, por que  en lugar de mejorar han empeorado todo. - No lo sé, el tiempo. - Recuerdas al menos, esa primera vez: " No sabíamos donde acabaríamos, un poco de alcohol recorría por nuestra garganta, entre risas, besos y caricias furtivas, amparados en la noche. Comenzamos a caminar, dejando que fueran los pasos los que escribieran la dirección. Nos plantamos, ante ese edificio, que desde ese día, sería la madriguera donde daríamos rienda suelta a los instintos. Subimos con las manos entrelazadas, comiéndonos a besos, dibujando con caricias la piel. Un instante, tu mano sujetando mis cabello, poco a poco me hacia flexionar mis rodillas, momento de dudas, no sabía si quería hacerlo, pues eso cambiaría los esquemas. Al final mi sangre, que como lava recorría mis venas, desatando  y borrando mi mente, abrí mi boca, engullí delicamente ese mástil que esperaba por ella, la saboreé le...

¿Serás tú?

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 Y si te digo que te espero con esa tanguita, que deja poco a la imaginación, como único atuendo. Que el resto lo cubre mis ansias ... por que tus labios, me recorran de arriba abajo, como tanto te encanta. ¿Y si no puedo esperar? ¿Y si busco, quien cumpla mis sueños? ... por que nunca estás aquí ¿Realmente importaría? si hace mucho, por mi piel no apareces. Ya no sé en que realidad vivo, si la de mis fantasías o la de mi verdad. La única verdad palpable, es que necesito una smanos que seduzcan mi piel, me aten sus bajos instintos y que hagan conmigo lo que no está escrito, para hacerme sentir vida. ¿Serás tú?  

La pelirroja

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Se encontraba aburrida, decidió arreglarse e ir a un nuevo local que le habían comentado. Entró al sitio, parecía que había retrocedido muchos años atrás, pero era bastante acogeder, luces ténues, música suave, estilo retro. Se sentó en la barra, pidió una cerveza y miraba de un lado las distintas personas y parejas que en el lugar estaban. El blue y el jayz la envolvían en un trance, que no sabía explicar. No estaba acostumbrada a este tipo de lugares, pero no se estaba tan mal. Al fondo, una pelirroja no le quitaba ojo de encima, pero ella seguía a lo suyo. Comenzó a incomodarse por esa mirada que sentía en su espalda, terminó su cerveza y se disponía a levantarse, cuando se le acercó la pelirroja. - Hola, ¿no vienes mucho por aquí?  preguntó - Es mi primera vez. - ¿Qué te parece? - Diferente. -  ¿Te aburres? - Es que el tipo de música, no es lo mío. - ¿Te muestro algo más interesante? dijo rozando su brazo y añadiendo, que piel tan tersa. - Muchas gracias, ¿qué será? Le hiz...