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Mostrando entradas de noviembre, 2019

Relax en el trabajo

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Había pasado casi una semana sin verse y a pesar de que esa tarde trabajaba, le invitó a verse, aunque sea un momento, pues el resto de días sería imposible. Ella iba al gimnasio, pero no le importaba saltarse ese día, con tal verle. Al verla, le dijo que estaba muy delgada, cosa que para ella era uno de los mejores piropos. Subieron a donde él tenía que estar controlando lo de su trabajo, un sitio apartado, sin mucha luz, ideal para sus ansias de besos y demás. Caricias no se hicieron esperar, le encantaba como le dibujaba su cuerpo con suavidad y a la vez salvaje ímpetu. Su mirada lujuriosa, tocándole, esos puntos que le estimulaban tanto. - No seas mala, le susurraba. - ¿Quieres que pare? preguntaba ella. - Sabes que no, me encanta, eres una brujita. - Sólo un poquito... - No, "muchito" respondía. Ella fue deslizando sus manos por su torso, él de pie , mientras ella sentada en un diván. Llegó hasta su cremallera, mirándolo c...

La noche trae sorpresas

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Cansada esperaba entrar a trabajar, sin muchos ánimos, se dirigió a la oficina. Preparó todo y a la espera, de quién sería su compañero de noche. Resignada, se sentó en su lugar, cuando de pronto oyó esa voz que le erizaba la piel, el dueño de sus fantasías eróticas, sería su pareja de turno. Sin casi poderlo evitar, sus mejillas se sonrojaban mientras entre sus muslo, su sexo pulsaba, eso hizo que se sonrojara un poco más. Él, coqueto, se acercó diciendo: - Te veo muy acalorada hoy, raro en tí. - Será , por que te he visto , dijo queriendo relajarse. - Ummm , pues puedo hacer que acalores más, dijo acercándose a ella. Ella cerró sus ojos, notó su respiración tan cerca, que notaba como un vuelvo daba en su pecho, mientras su escasa ropa interior se empapaba. - Eso te lo pediré más noche ... a solas, dijo sonriendo y guiñando un ojo.  Él se volvió hacia el resto y les gritó: - Bueno, ya se pueden marchar, que aquí hay que hacer cosas. Una...

Besos y caricias clandestinas

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Con pasos ligeros se dirigió a entregar ese pedido, que tenía pendiente, iba con un vestido ajustado a su figura, largo blanco , estampado, abierto a ambos lados hasta medio muslo, zapatos de tacón azules,  una combinación perfecta, que siempre que la utilizaba la hacía sentir como la reina del mundo. Entró y saludó a todos, se sentó y comenzaron a hablar,de pronto frente a ella, estaba él, no pensaba que estaría, había probabilidades, pero no pensaba que tendría tanta suerte. Esos ojos color miel intensos, penetrantes, que la hacían estremecer, esos labios carnosos, apetecibles como fruta madura. Entre ellos, el ambiente se volvió un grito desesperado de feromonas que tomaban el control de su voluntad. Frases en doble sentido, risas y miradas devoradoras. Con excusas, buscaron ese rincón, donde evitar miradas indiscretas.  Sus labios se juntaron, mientras las manos de él se deslizaban bajo su vestido, respiración agitada, notaba como bajo sus pantalon...

Al calor del deseo

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Una noche, en algún sitio del planeta, se encuentran dos almas que arden en deseos, sus ojos gritan lo que sus labios callan, aparentan tranquilidad, frente a los que los rodean. Llega el silencio y las sombras, desentendidos, evitando pensar en lo que en su piel vibra. De pronto, él se levanta, sin aviso previo se tumba sobre ella, sobresaltándola y acelerando su respiración, mueve su pelvis contra la suya, estimulando todos sus sentidos, se comen a besos, sus manos se dibujan. Se nubla la cordura, siendo presas del éxtasis y lo prohibido, que hace que se vuelvan incontrolables y salvajes sus movimientos. Quieren más, desean  y necesitan más. Es como una droga que los incitan a saltarse los protocolos y normas. Excitados, un rayo de lucidez vuelve a ellos. Tienen que detener esa vorágine de lujuria de la que han sido presas, pero con la promesa que esto tendrá "su momento".

Volver a sentirte, dentro de mi

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Necesitaba sentirlo de nuevo entre sus muslos, que le hiciera perder la razón entre gemidos y  lujuria desatada, llevaba mucho sin verlo, así que planeó un encuentro, esperando que le resultara tan excitante como a ella. Preparó un vestido negro ajustado y por encima de sus rodillas, un hombro al descubierto, poco carmín y se fue en busca de él, rezaba para que los astros se alinearan y todo saliera como lo había planificado. Tuvo que esperar unos minutos en la cafetería, pero al verlo , fue  a su encuentro. Sorprendido, dijo: - ¿Habíamos quedado? - No, pero quería secuestrarte esta noche para mí , si no te importa (poniendo ojitos, para evitar su negativa). - Pues ... como decirte que no... si me lo pides así. Le dio un beso y cogiéndose del brazo, caminaron contándose sus días. Pronto  llegaron a casa, sus manos dibujaban su figura, sus labios se comían, susurrándose lo mucho que se extrañaban. No hubo tiempo ni de vino ni cena, sus ...