La noche trae sorpresas
Cansada esperaba entrar a trabajar, sin muchos ánimos, se dirigió a la oficina. Preparó todo y a la espera, de quién sería su compañero de noche.
Resignada, se sentó en su lugar, cuando de pronto oyó esa voz que le erizaba la piel, el dueño de sus fantasías eróticas, sería su pareja de turno.
Sin casi poderlo evitar, sus mejillas se sonrojaban mientras entre sus muslo, su sexo pulsaba, eso hizo que se sonrojara un poco más.
Él, coqueto, se acercó diciendo:
- Te veo muy acalorada hoy, raro en tí.
- Será , por que te he visto , dijo queriendo relajarse.
- Ummm , pues puedo hacer que acalores más, dijo acercándose a ella.
Ella cerró sus ojos, notó su respiración tan cerca, que notaba como un vuelvo daba en su pecho, mientras su escasa ropa interior se empapaba.
- Eso te lo pediré más noche ... a solas, dijo sonriendo y guiñando un ojo.
Él se volvió hacia el resto y les gritó:
- Bueno, ya se pueden marchar, que aquí hay que hacer cosas.
Una carcajada generalizada, mientras ella intentaba recuperar la compostura de lo que estaba sintiendo.
Poco a poco , la sala fue quedando vacía, las luces se fueron apagando, quedando solo ellos ,cada uno en su correspondiente lugar.
Ya era la medianoche y decidieron partir la noche, para hacerla más llevadera,él haría el primer turno.
Sonó el teléfono y tuvo que salir, a los 10 minutos regresó.
Se acercó a ella, rozó su brazo y le preguntó:
- ¿Cuándo lo pedirás?
Ella se incorporó un poco, puso sus manos sobre su torso y fue desplazándolas hasta su cremallera, la bajó, cogió con sus manos su eréctil miembro y sin decir nada mirándole a los ojos, con suavidad en su boca lo metió.
Él soltó un largo suspiro, se dejaba hacer, esa lengua juguetona se lo dibujaba y le proporcionaba mucho placer, le cogió del cabello y la presionaba contra su pelvis.
Ella disfrutaba esas salvajes emociones, intentaba estimular cada parte de él.
Cada vez su pelvis contra ella era más fuerte, hasta que de pronto en su boca un estallido, gemidos ahogados y contracciones espasmódicas.
Tras recupersarse un poco, ella le dijo:
- Yo no pido ... lo tomo.
Se limpió la boca y volvió a tumbarse.

uffff...corta la respiración
ResponderEliminarVerdad que si....
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