Al calor del deseo
Una noche, en algún sitio del planeta, se encuentran dos almas que arden en deseos, sus ojos gritan lo que sus labios callan, aparentan tranquilidad, frente a los que los rodean.
Llega el silencio y las sombras, desentendidos, evitando pensar en lo que en su piel vibra.
De pronto, él se levanta, sin aviso previo se tumba sobre ella, sobresaltándola y acelerando su respiración, mueve su pelvis contra la suya, estimulando todos sus sentidos, se comen a besos, sus manos se dibujan.
Se nubla la cordura, siendo presas del éxtasis y lo prohibido, que hace que se vuelvan incontrolables y salvajes sus movimientos.
Quieren más, desean y necesitan más. Es como una droga que los incitan a saltarse los protocolos y normas.
Excitados, un rayo de lucidez vuelve a ellos.
Tienen que detener esa vorágine de lujuria de la que han sido presas, pero con la promesa que esto tendrá "su momento".
Comentarios
Publicar un comentario