Almas cómplices
A oscuras sus cuerpos se fundían en besos y caricias, ella enredaba sus muslos entre los de él, mientras que sus manos acariciaban su torso. Poco a poco, desabrochaba su camisa para colar su lengua, que juguetona dibujaba corazones en su pecho. Él reposó su cabeza hacia atrás, mientras ella le reorría, notando como su corazón latía más rápido. Se apoderó de su lóbulo izquierdo succionandolo y mordisqueandolo, él deslizaba sus manos por su espalda y a veces se colaba dentro de su falda. De rodillas, desabrochó su pantalón, no sin antes que su lengua le indicara el camino que seguiría, un suspiro profundo se escapó. Habilidosamente bajó sus pantalones, mientras por ella esperaba ese mástil que se introdujo en su boca para saborearlo lentamente. Estaba cada vez más caliente y le pedía que la dejara sentirla muy dentro de ella. - No amor, hoy te toca disfrutar a tí, dijo ella con voz sensual. Siguió succionandole, él atrapó sus cabellos entre sus manos y puso el ritmo, para que ...