Liberándose

Necesitaba salir de su rutina, desconectar de todo y liberarse. Así que esa noche tras una larga y relajante ducha, se dispuso a ir a tomar algo.

Un vestido negro ajustado, con un hombro al descubierto, por encima de las rodillas, medias y zapatos a juego, un pequeño bolso y el último vistazo frente al espejo antes de salir.

Cogió un taxi hacia un garito que hace meses le habían comentado unas amigas, música de fondo, tranquilo, buenas copas.

Eran un poco más de las diez y media, no había mucha gente, se sentó junto a la barra y pidió un gintonic, mientras miraba a una pareja sentada al fondo.

La música inundaba el espacio y las conversaciones parecían susurros entre cada nota.

Disfrutaba cada sorbo de su Puerto de Indias y cada uno de ellos subía casi al instante a su cabeza, ya era tarde para corregir "no haber cenado algo antes", de pronto unas notas que conocía perfectamente, le hicieron levantarse de su asiento y al ritmo de ellas comenzó a moverse, así una tras otra, era como si fuese su playlist.

Cuando cambió el ritmo, tras unas seis canciones volvió a su gin tonic, a su espalda una voz:

- Has disfrutado.

- Se giró un poco sorprendida, le miró  un chico de más o menos su edad, ojos verdes profundos, labios carnosos, una mirada intensa ... si, de eso se trata.

- Se te da muy bien.

- No sé si se me da bien, pero me encanta.

- Por como te han visto todos, creo que si y sobre todo yo, no podía dejar de verte.

- ¿ Y  eso?

- Se ven pocas chicas como tú, por este garito.

- Lo tomaré como un cumplido.

- Lo es.

- ¿Cómo te llamas?

- Soy Iván y tú?

- Me llamo Danna.

- Es tu primera vez por este sitio, verdad?

- Cómo lo sabes?

- Yo soy asiduo y no te he visto antes.

De pronto, otras notas hicieron que se levantara ... vienes?

- No sé mucho.

- Solo dejate llevar.

Comenzaron a bailar, ella se movía contoneando sus caderas muy cerca de él, pero sin llegar a rozarlo, la veía de arriba abajo y sus ojos brillaban en lujuria, mientras mordía su labio inferior.

Ella se dejaba llevar por su cuerpo y no sabe el momento exacto en que sus brazos se posaron en su torso, mientras ella subía y bajaba por él, sentía como le latía su pecho y algo más.

La trajo hacia ella y le besó, ella continúo el beso, dejando que sus lenguas se enredaran, mientras su sexo comenzaba a contraerse.

Le susurró al oído, sube conmigo a mi piso, vivo a pocos pasos.

Ella respondió con otro beso.

Salieron cogidos de la mano y en menos de cinco minutos, entraban por el portal, el ascensor sirvió para los premabulos, mientras él colaba sus manos bajo su vestido, ella gimoteaba y arqueaba su espalda.

 Entraron, fueron desnudándose salvajemente mientras sus bocas se devoraban y sus manos se perdía en la anatomía del otro.

Ella le tiró sobre la cama, le montó, moviendo su pelvis como bailando sobre él. Estrujando sus pechos , desencadenando ese punto de dolor agradable que alteraba su cordura y le hacía moverse con más fuerza sobre él.

Sus uñas se clavaron en su torso, mientras sus ojos se volvieron más intensos, notaba cada contracción que le llenaba y disparaba su lujuría.

No pudieron contenerse mucho más y al unisono, un gemido intenso resonó en la habitación, ella sobre su pecho, comenzaba a notar que por su muslos recorría ese néctar que la dejó exhausta.

 

Fotomural Pareja sensual - PIXERS.ES


 

Comentarios

  1. Intenso...envolvente.Te captura y te lleva a buscar con avidez y afán, lo que sabes que va a ocurrir.Muy bien hilada la trama, aunque como siempre, me ha dejado con ganas de mas

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    1. Me alegra que se cumpliera una parte de mis intensiones al escribirlo.

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    2. Puedo conocer cuáles eran las otras intenciones?

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    3. Que alguien haya estado en un escenario similar, que lo sienta real y no solo producto de "tinta en el papel"

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  2. Lo conseguirás cuando el lector o la lectora, acaben deliciosamente húmedos. Cosa harto difícil, pero no imposible... te lo aseguro

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    1. Intento pensar en todo aquello, que puede provocar mis sentidos y espero no estar lejos de la realidad de otros.

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