Atada a tu placeres
Era su primera cita, quería impresionarle, dejar que todo lo que habitualmente guarda, saliera a la luz, esa que pocos conocían. Un vestido negro ajustado, dibujando sus curvas, zapatos a juego, una coleta con pequeños mechones que caían por su rostro. Nerviosa salió, hacia el sitio indicado, ya esperaba por ella, sentado en la barra. - Hola!, dijo tímidamente - Él se giró, estás radiante, la atrajo hacia él y la besó. Ella temblaba, por su espalda le recorría una electricidad. Entre los besos, pocas palabras se cruzaban, las manos de él la recorrían de arriba abajo, mientras su pecho se aceleraba y su respiración se entrecortaba. Fueron a cenar a un sitio cercano, donde sus manos se entrelazaban y sus ojos gritaban el deseo que reprimían desde semanas atrás. El tiempo pasaba volando, tras la cena se dirigieron cogidos de la mano hacia donde pasarían la noche, besos furtivos al amparo de la luna. Subieron, comiéndose a besos, que sabían a poco,...