En la distancia

Si alguien me hubiera dicho que íbamos a terminar así, no lo hubiese creído, sobre todo por que al conocerlo no me simpatizó mucho, lo veía muy serio, no se yo.

Pero la segunda vez que coincidimos fue totalmente diferente, congeniamos estupenda y fue una noche interesante.

Tras ella, conversaciones intensas que hacían volar la imaginación y a ti pensar si todo lo que decía era cierto.

La distancia hizo el resto, tenías un margen de seguridad, las palabras ardientes no se hicieron esperar, me dijiste que te daba morbo pensar en mi, y eso dio pie a que yo intentara seducirte, pero solo un poco.

Te propuse que me imaginaras con un bañador negro, a tus pies, tu tumbado en la cama, mis manos deslizándose por tu torso, mientras mis pechos rozaban tu entrepierna.

Miraba como tu rostro cambiaba, no dejaba que me tocaras, solo yo disfrutaba haciendo cosas con tu cuerpo.

Cuando algo comenzó a moverse dentro de tu pantalón, me puse a horcajadas sobre ti, besando tu cuello, ahora si podías tocarme, tus manos en mi espalda, luego tu boca en mis pechos, que endurecidos se deleitaban con el roce de tu lengua, mi pelvis se movía contra la tuya, notaba como se iba haciendo mas grande y duro.

Delicadamente me desnudas, mientras yo tiro de tu pantalón, para dejar al descubierto lo que se ha despertado.

Sigues tumbado, yo lo cojo con mi mano y lo introduzco muy dentro de mi, me muevo mientras tus acaricias mis pechos, me desato, me dejo llevar por lo que estoy sintiendo y tu.... también.

Un gemido intenso, rompe el silencio del roce de los cuerpos, mientras por mis muslos se desliza el placer. 

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