Descaros en el tren

Esta es una fantasía, que quisiera se volviera realidad ...


Debido al trabajo viajo,  frecuentemente en tren, y este no parecía ser distinto a los demás, pero al entrar a la estación vi a un chico muy bien parecido con unos ojos azules profundos, unos labios que incitaban a morderlos y saciarte con ellos, me deleité un poco con ese paisaje impresionante, me acerqué a  la taquilla, compré mi billete y  mientras esperaba la hora de salida, me dediqué a caminar por las tiendas de la estación…. Eran las 9:30 pm y no había mucha gente ya en la estación ni en el tren, siempre me gusta subir en el segundo vagón, más por costumbre que por otra cosa y a ese me dirigí, para mi sorpresa ahí estaba el chico guapo que hizo que mis hormonas se alteraran. Mi cuerpo en ese momento cambió y comenzó a gobernar todos mis sentidos y voluntad…


Yo vestía con una minifalda con la lencería minúscula, una blusa escotada que al inclinarme mucho mis pechos alguna vez habían quedado al descubierto; me dirigí caminando y me senté en el asiento que quedaba una fila antes que la de él, pero que nos permitía vernos de frente a ambos.


Mi lado seductor y atrevido salió a luz y comenzó el juego….


Coloqué mi bolso sobre el asiento y me incliné buscando algo dejando que mi escote hiciera el resto, él tímidamente miraba lo que por ahí asomaba.


Fui al baño, y al regreso tiré intencionadamente algo al pasillo, me di la vuelta flexioné mi cuerpo, dejando mis piernas y mi lencería casi tan cerca que pudiera tocarlas, en esa posición aprovechó para ver sin reparo lo que estaba expuesto (pensando, en que yo no le veía).


Me senté hojeando las páginas de un libro, él estaba inquieto en su asiento, y yo seguía con mis deseos a flor de piel queriendo entregarme a sus brazos.

Sutilmente metía uno de mis dedos en la boca y luego lo rozaba por el canal que se formaba  entre mis pechos, él queriéndose concentrar en su periódico, pero no podía disimular lo excitado que estaba, pero se resistía aún un poco en dar el siguiente paso….


Yo, no iba a esperar más, así que dejé la sutileza a un lado… subí mis piernas al asiento de enfrente y mientras me acariciaba los pechos por encima de mi blusa, abría y cerraba mis piernas….en ese momento se levantó, se dirigió a mí, sin mediar palabras, se sentó entre mis piernas para tener una mejor perspectiva de lo que ahí había, acariciaba mis muslos y pronto lo tuve de rodillas haciéndome una felación intensa y profunda que me hizo correrme muy pronto, pero no saciando el resto de mis deseos. Su pene erecto se dibujaba en su pantalón, lo saqué, acaricié y metí en mi boca…. Mientras él se dejaba llevar por el placer que mi boca le estaba dando, se contraía y me excitaba mucho más, me tomó por la cintura, me puso de rodillas en el asiento mientras me penetraba desde atrás, besando y mordisqueando mi cuello. Sujetaba mis pechos con tal fuerza que mis pezones duros parecían desbordarse….


Luego me tumbó sobre mi espalda, abriendo mis piernas y empujando su pene tan dentro de mí, los placeres que sentía se multiplicaban por mil…


Mis ojos fijos en su rostro tan varonil, era el adonis del amor que me regalaba sensaciones y experiencias nuevas, que con cada embiste mis fantasías volaban, mis ansías de sexo ardiente y apasionada eran calmadas con ese pene intenso, grueso y duro que me perforaba a ritmo del amor.


En una intensa contracción, mi vagina se vio llena de sus fluidos, calientes que rodaban por mis piernas.


Pronto llegaríamos a nuestro destino…me dio un beso en la mejilla, y se dirigió a su asiento, yo me arreglé un poco y traté de descansar antes de llegar a casa.

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