Un nuevo comienzo
Cuando estudiaba, tuve que irme al interior del país, no me gustaba la idea de vivir sola, así que decidí buscar algún sitio para compartir.
Entre todo lo que vi, me gustó una casa bastante céntrica y grande, en donde estaríamos tres personas, el dueño tenía más o menos unos 45 años, su prima mucho más joven, rondaría los 35, que fue quien me enseñó la casa.
Vi la que sería mi habitación y me encantó, era en la planta baja, alejada del resto de la casa y el precio era inmejorable.
Firmamos el contrato y ese mismo fin de semana, comencé la mudanza.
Ya era él último viaje con cosas, realmente no tengo mucho, era una caja grande con libros, al llegar a la puerta, intentando abrir sin dejar la caja en el suelo, escuché una voz muy varonil tras de mi.
- Sería mejor que apoyaras la caja
- Pero volver a levantarla es el problema, pesa mucho, dije girándome
- Permíteme que te ayude ... soy Alfonso y vivo aquí
- Muchas gracias Alfonso, tú eres el primo de Alicia
- Ese mismo, que te habrá dicho de mi, que soy un gruñón
- No exactamente, dije riéndome
- Deja que te ayude con la caja
- Con que abras la puerta, esta bien
Entramos, dije un mucho gusto comencé a caminar hacia mi habitación, mientras sentía que sus ojos se clavaban en el bamboleo de mi trasero.
Fue pasando el tiempo y poco a poco nos fuimos conociendo, aunque no coincidíamos muy a menudo, Alonso era el primero en irse y él último en regresar.
Alonso era un conquistador, casi todos los fines de semana aprovechaba que su prima no estaba en casa para traerse algún rollete , se lo pasaba en grande, por el ruido que metía.
Yo generalmente lo oía cuando salía a la cocina. Ese día había llegado más temprano con su chica y sus gemidos resonaban por toda la casa, hubo un silencio, yo en la cocina me reí de la situación.
Cuando salía de ahí, Alonso bajó y se asombró al verme, bajaba con su ropa interior y aún un poco dispuesto a más acción, por lo que se notaba.
- Pensé que no había nadie
- Siempre hay alguien, pero no diré nada, mientras mis ojos se perdían en su paquete marcado
- Te gusta lo que ves?
- No esta mal, respondí mientras me marchaba
No sé si se le cortó el rollo, pero ya no hubo más ruidos, solo escuché la puerta en dos ocasiones y vino el silencio.
El siguiente fin de semana Alicia iba a cumplir años, habría una pequeña fiesta, todos echamos una mano para dejarlo todo a punto. Fue ahí donde conocí a Steven, novio de Alicia.
Llegó el día de la fiesta y se acababa la cerveza, así que Alicia me pidió que fuera por mas, las tenían en una habitación cercana a la mía, que servía de "todo".
Sin problemas me dirigí ahí y escuché como la puerta se cerraba tras de mí, me giré, era Alfonso
- ¿Qué haces?
- Verte, estás muy provocativa vestida así
Yo vestía un blusa negra con apertura por delante y una minifalda blanca, sin ropa interior por debajo y zapatos con tacón de aguja.
- En serio ... mientras me dirigía a una mesa, me senté sobre ella, y comencé a bajar la cremallera de mi blusa. ¿te gusta lo que ves?
Él se acariciaba sobre el pantalón con sus ojos clavados en mi.
Me abrí de piernas y terminé de bajar mi blusa.
Como un rayo se acercó a mi, puso su boca entre mis pechos y lamía mis pezones erectos, sus dedos se deslizaban entre mis muslos.
Notó lo húmedo que estaba mi sexo y eso lo hizo acelerar más su respiración.
Se puso de rodillas y su lengua hacía el trabajo, mientras que mi pelvis se retorcía del placer, no pudo aguantar mucho viendo la excitada que estaba me penetró. Me embestía como un poseído, mis pechos se movían y eso lo enloquecía más.
Yo gozaba con lo que me daba, mientras acariciaba su pubis, no hizo falta más estímulo, terminó dentro de mí.
Justo cuando oímos a Alicia llamarme.
Respondí que ahora iba, tratando de reponerme a ese sexo tan rico que acababa de tener.
Mientras intentaba arreglarme la ropa, él de espaldas a mí, me cogió los pechos, susurrando
- Esto se repetirá
- Sin duda alguna, ahora ya sé porque las tienes locas a todas
Me besó y sus dedos hicieron un repaso por mi sexo y luego se los metió a su boca.
Dejándome otra vez caliente y con ganas de más.
Esta parte de mi vida dió para mucho, así que continuará ...
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