Mis deseos hacia tí
Tengo
muchas ganas de ti que cada noche te imagino conmigo, dándome todas esas
caricias, esa
lengua en mi cuello y muchas cosas más.
Pero
como hasta ahora no he podido encontrarte mis fantasías son las aliadas
perfectas para mis sentimientos reprimidos hacia una persona que solo existe en
mi subconsciente.
Estando
tumbada en la cama, con mi torso descubierto te acercas despacio dándome un
beso en el cuello, acaricias mi hombro y poco a poco tus manos recorren mi
cuerpo sin dejar detalle alguno, tu boca bajando por mi espalda, me transportas
a otro sitio, con tus caricias, esto es solo lo principio de lo que tienes
preparado para mí.
Cuando
llegas a mis pies, me das la vuelta y comienzas de nuevo pasando por mis pechos
y distintos labios, sin entretenerte mucho, lo mejor está por venir.
Mi
cuerpo se estremece, el corazón me late desenfrenadamente y quiere salirse del
pecho, tus caricias son descargas de electricidad que poco a poco llenan mi
ser.
Tus
manos se detienen en mis pechos y tu lengua en mi vagina, la mueves tan
bien!!!, que mis primeros movimientos no se hacen esperar, humedeces esa zona
para comenzar a introducir tu pene duro, erecto y fascinante que hace mucho
deseaba entrar en esos recovecos de mi vida, al sentirlo tan dentro de mi, mis
deseos aumentan y no quieren que pares de todo lo que le brindas.
Me
coges de las piernas las abres, y tu arrodillado frente a mi me embistes con
toda esa lujuria que hay dentro de ti, ves el vaivén de mis pechos y mi mirada
perdida en el éxtasis. Pasado un tiempo, me das la vuelta y me pones a cuatro patas
cogiéndome de la cintura y halando todo lo fuerte hacia ti para penetrarme
hasta el fondo, ves mi trasero redondeado y a tu merced, para unos cuantos
azotes y pellizcos.
Con
cada embestida tu deseo por mi se multiplica y me preguntas por que hemos
tardado tanto tiempo en tener este momento especial.
Me
coges entre tus brazos y me llevas a la esquina de la mesa cerca de la cama
donde levantas mi pierna derecha y comienzas a mover tu cadera al vaivén del
amor…. De pronto siento recorrer tu leche caliente por mi muslo acompañado con
un quejido y tu cara llena de lujuria.
Nos
tumbamos, mientras me acaricias y dices que hay que repetirlo pronto.

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