Steven me sorprende


No tenía mejores planes que hacer, así que  me encerré en la habitación y me puse a oír música y leer.

Ya eran pasadas las dos de la mañana, cuando salí por algo de comer a la cocina, llevaba solo una camiseta que a penas llegaba a cubrir mi trasero. Buscaba en la nevera algo que comer, cuando oí a mi espalda

- Hola! que buscas

Dí un salto y me volví

- Me has asustado, pensé que no había nadie

- Alicia que decidió dormir hoy aquí

- Y donde está

- Dormida, ya sabes que cuando bebe más de tres copas, enseguida se duerme, dejándome a medias - mientras acariciaba su pene sobre la ropa interior -

- Pobrecillo

- Crees que puedes ayudarme con eso, dijo acercándose a mí

- Con esto, poniendo mi mano sobre el bulto que se formaba

- Con eso mismo contestaba, mientras me tomaba de la cintura y me ponía sobre la mesa de la cocina

Me besaba y al mismo tiempo quitaba mi camiseta, pronto tuvo todo al descubierto y su boca comenzó a buscar mis pechos.

Me tumbó, pasó su lengua desde arriba hasta quedarse en mi pubis depilado, comiéndome y lamiendo toda la zona, que provocaba en mi contracciones, haciendo que mis piernas se abrieran para dejarle camino.

Estaba tan húmeda, que su pene grueso y grande entró sin dificultad, notaba como chocaba en mis paredes. Yo jugaba con mis pechos a la vez que estimulaba mi clítoris.

Eso hizo que sus movimientos fueran mas bruscos y jadeara más, estaba a punto de hacer que me corriera y se detuvo.

- No gatita, lo haremos juntos, pero aún no

Levantó mi trasero, lamió la zona y metió su enorme pene por mi ano, yo excitada como estaba no ponía resistencia a nada, solo notaba como se iba dilatando cada vez más.

- No pares por favor, que gusto

- Lo sé gatita, viendo  lo que me ofrecía no podía desperdiciarlo, te mueves muy rico y aguantas con todo

Noté como sus bolas rebotaban en mi trasero, yo gemía como loca, pellizcando mis pezones, mientras él empujaba más y más.

Veía su rostro, cuando de pronto nos unimos en un solo gemido , notando una presión enorme al descargar dentro todo sus fluidos, que poco a poco comenzaron a escurrir.

- Que rica estás, me has hecho alucinar

Yo me revolvía en la mesa, metiendo mis dedos en la boca, él introdujo su lengua entre mis piernas y me hizo tener otro orgasmo.

Desfallecidos nos tumbamos en el suelo, mientras reponíamos fuerza, para que cada uno se fuera a  su habitación.

- ¿Podremos volver a repetirlo? me preguntó

- Si te portas bien ...

Resultado de imagen de sexo en la mesa

Comentarios

Entradas populares de este blog

Noche de copas

Compenetrados

Mente rebelde