Entre amigos

No sé como me lo arreglo, que generalmente me atraen y gustan hombres muchos más jóvenes o mucho mayores, no sé siempre les encuentro un punto que me encanta.

Los fines semana la casa la tenía solo para mi habitualmente, mis amigos iban tanto entre semana como los fines, no recuerdo ni como nos hicimos una pequeña pandilla, tres de los integrantes eran hermanos, parecían la evolución de uno tras otro, muy guapos los tres y con gran potencial, si mi memoria no me falla, él mayor de ellos, era dos años menor que yo y el más joven si tenía los 16 creo que sería mucho, había un cuarto integrante que estaría entre los otros dos hermano.

Pues una tarde de fin de semana, aparecieron como siempre, jugábamos, reíamos  y así la tarde se hacía amena.

Yo me levanté para ir a la habitación y cuando salí de ella, encontré al mayor de ellos en el pasillo, se acercó a mí y me besó, yo hace mucho quería que lo hiciera, así que entramos a la habitación y estuvimos un rato entre besos y caricias.

Para ese entonces yo aún no había iniciado las relaciones sexuales, mis amigos me decían que era "calentorra", que siempre los dejaba picados.

Bueno, pero continuando, él comenzó a jadear en mi oído, mientras que su pantalón parecía estar a punto estallar, algo quería salir, pero yo no estaba por la labor ... aún no.

Se molestó un poco, recogieron las cosas y él siguiente fin los tenía en casa de nuevo.

A veces él llegaba solo, otras acompañado, pero siempre terminabamos frotándonos sin llegar a nada más.

Pasó una temporada, que comenzó a salir con una chica y ya casi no pasaba por casa, pero el resto de la panda si.

El segundo de ellos, una tarde, tras haber discutido con su novia, llegó a mi casa, me pidió un vaso con agua  y cuando entré a buscarla, me cogió por la espalda, tocando mis pechos y besando mi cuello.

Yo le correspondía con besos, que hacía que se frotara más contra mí, veía como su cara cambiaba, sus ojos cerrados y sus manos apretando mis pechos lo decía todo.

Tras un largo manoseo, me pidió un poco más, pero tampoco accedí, estuvimos un rato más así y se marchó, antes de irse me dice:

- Gracias, por hacerme olvidar el enfado, me guiñó un ojo y cerró la puerta.

Estuvieron unas semanas ausentes, cosa que no me molestaba, pues sabía que tarde o temprano volvería a llamar a mi puerta.

Estaba yo, casi dormida en la hamaca, cuando sonó el timbre, era el otro chico que trabajaba de voluntario frente a mi casa, eran como las 9 de la noche.

- ¿Cómo tú por aquí?

- Ves, no nos hemos olvidado de ti, pero ya sabes aquellos con sus novias

- Bueno, pasa

- Que hacías

- Nada especial, tirada en la hamaca, viendo pasar las horas

Nos sentamos ambos ahí, él jugaba con mis manos y me contaba lo que habían hecho todos esos días ausentes.

De pronto, sin venir a cuento, se dejó caer sobre mi y me besó.

- ¿Qué haces?

- Probar esos labios tan ricos que tienes ... pero que esto no salga de aquí, dijo mientras volvía a mis labios.

Eran besos más pasionales, suaves, despacio, con cada uno parecía guardarlo en su memoria para no dejar escapar ningún detalle.

No estuvimos más de 20 minutos así, pues le llamaron para ir a trabajar.

Me quedé pensando en la distinto de los tres,  además comencé a confirmar que hablaban entre ellos, lo que pasaba en casa.

Pasaron otros fines de semana sin que se acercaran, ese sábado tenía que pintar mi habitación y realmente no tenía muchos ánimos, pero al final me puse en la labor, un shorts corto, una camiseta de tirantes y listo ... sin ropa interior... generalmente nunca utilizo, solo en raras ocasiones.

Eran como las 10 de la mañana, cuando tocaron el timbre, era el mayor de ellos.

- Que haces

- Me disponía a pintar, pasa

- Yo venía a invitarte a dar una vuelta

- Pues hoy no puedo, otro día

Entramos hasta la habitación y me senté en el suelo para terminar de pintar esa parte de la pared.

Él de pie junto a mí, miraba hacia bajo, pudiendo ver mis pechos cuando me inclinaba.

- Se ve muy bien

- Verdad que si, me gusta el color

- No hablo precisamente de eso

- Eres malo

- Yo, dijo mientras me cogía de los brazos y me levantaba del suelo, tú que provocas

- Para nada, yo estaba a lo mío

Me abrazó y comenzó a besarme , bajó los tirantes de mi blusa

- Es la primera vez que logro disfrutarlos sin prisa, dijo mientras los acariciaba suavemente.

Succionaba mis pezones, haciendo que se pusieron firmes, mientras sus manos se dedicaban a dibujar mi trasero, comenzaba agitarse su respiración, cuando se detuvo.

Se retiró y me dijo:

- Me voy, por que siempre me dejas a medias.

Me dio un beso y se marchó.

Yo algo frustrada, me senté de nuevo con la brocha y pensando en el calentón que me había dejado.

Poco a poco, fueron avanzando las horas, ni cuenta me dí, ya pasaban de las 2 de la tarde, cuando vuelve a sonar el timbre.

Era su hermano, yo sonreí y pensé, este terminará el trabajo.

- Pasa

- No esta Javi, dijo que venía hacia aquí

- Si, pero eso ha sido a las 10 de la mañana, se marchó pronto, no podía ir

- Ahhh, que haces

- Pintar, ven que te muestro

No habíamos terminado de atravesar el salón, cuando me volví hacia él y le besé como una desesperada, pegué mi pelvis contra la de él y la movía suavemente.

Él no rechazó mis besos, se dejó llevar y en unos instantes, noté como entre sus piernas crecía y endurecía su miembro.

Me apoyó contra la pared jadeando y mordiendo mi boca.

- Sabes lo buena que estas y por eso provocas tanto, me decía

Sus manos estrujaban mis nalgas.

- Yo susurrando, le contestaba mordisqueando su oreja, pero te gusta que lo haga no

- Me vuelves loco

Me puso viendo hacia la pared, mientras sus manos estrujaban mis pechos y frotaba su pene contra mis nalgas.

Estaba muy agitado, mi pecho acelerado, cuando tocan de nuevo la puerta, diciendo mi nombre por la ventana.

Nos detuvimos, arreglé mi ropa y le dije que no saliera, que fuera a la habitación, ambos habíamos reconocido la voz.

- Voy Sergio (el chico voluntario),ahora salgo

- Por que no abrías, estaba pintando en la habitación, subida en la escalera

- No han venido Javi y Oscar

- Si, pero se han marchado pronto, no los puedo acompañar esta vez, dije mientras cerraba la puerta.

- Me abrazó mientras decía, una lástima, siempre haces amenas las reuniones

- Para la próxima

Me dio un beso largo, un cachete en mis nalgas y se fue.

Lo despedí desde la ventana.

Oscar salía y me dijo, nos llevas a todos alborotados, había visto todo desde la otra habitación.

- Tú crees, contesté, mientras movía mis caderas y le daba un beso

- Me voy, ahora que se me ha bajado ya el calentón, que ir por la calle así, mal asunto.

Me tomé un respiro de besos y de pintura, comí algo, mientras decidía volverme a poner manos a la obra.

Cerca de las 7 y media, cuando pensé que nada más podía pasar, vuelve a sonar el timbre.

Era ni mas ni menos que Leo, el menor de los hermanos, él rara vez venía a casa.

- Hola, dije extrañada, ¿qué haces por aquí?

- Busco a mis hermanos,dijeron que iban a estar por aquí

- Si han venido, pero por la mañana, también Sergio, pero en toda la tarde no los he visto

- Ahhh, me prestas el baño

- Claro, ya sabes donde esta

Mientras él entraba al baño, yo me dirigí a la habitación para seguir pintando.

De pronto oí que me llamaba desde el pasillo

- ¡Angie!

- Si, estoy aquí, mientras salía de la habitación

- Me voy

- Bien, espero encuentres a tus hermanos

- Ok, solo una cosa

- Di... no pude terminar, pues su lengua estaba dentro de mi boca

- Que haces, dije queriéndome apartar, pues pensaba que era menor de edad y no quería problemas

- Comerte la boca, que tanto provoca, dijo cogiéndome los brazos

- Estas loco, suéltame

- Solo un poco más, mientras empujaba todo su cuerpo contra el mío

- Esto no esta bien, para, en eso de estar intentando liberarme, el tirante de mi blusa cedió, dejando mi pecho derecho al descubierto

- Ves, hasta ella quiere, mientras chupaba me pecho

- Ya, déjame

Él siguió chupandome y frotándose contra mí, haciendo caso omiso a lo que le decía.

Cuando se cansó de sostener mis brazos, estrujó mis nalgas y me dice:

- Ahora si, me voy

- Vuelve cuando ya seas mayor de edad y verás, le dije mientras se marchaba.

Oí cerrar la puerta.

En ese día sin quererlo y sin planearlo, probé cuatro tipos de besos, todos me gustaron y deseo que pase el tiempo y Leo vuelva por casa.

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Comentarios

  1. Total... Que todos se quedaron a medias y el lector, también se queda con ganas de que al menos ella disfrute de alguno de esos tres botarates

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