Visita inesperada
Imagina ...
Me presento en tu oficina, a la hora que están con menos trabajo, casi a punto de cerrar, entro, una chica sale a mi paso y antes que me pregunte, digo:
- Tengo cita con él, señalándote, estás de espaldas.
Te llaman y te vuelves, tu cara lo dice todo y algo en tu pantalón también.
Me tienes frente a ti, con uno de los atuendos que habíamos hablado.
Minifalda negra, blusa blanca y zapatos de tacón a juego con mi falda y complementos.
Intentas sonreír y te sientas, invitándome a tu mesa, me dices algo para disimular y sigo tu conversación, mientras comienzo a morderme los labios.
Pregunto si puedo utilizar el baño y te levantas conmigo, avanzamos por el pasillo, yo delante de ti, moviendo mis caderas.
Me señalas la puerta, me detengo, abro la puerta y sin darte tiempo a reaccionar te tomó de la mano y te meto conmigo.
Cierro y me tiro a tus labios para deleitarme con ellos, siento tu pecho agitado y algo más abajo, que me provoca mas.
Te dejas hacer, no pones resistencia a mis deseos, te desabotono la camisa y paso mi lengua juguetona en tu torso esculpido.
Doy unos pasos hacia atrás y abro mi blusa de un tirón, dejando mis pechos al aire, mis pezones están endurecidos por el placer que están sintiendo.
Me hago más atrás para apoyarme en el lavado, no sin antes tirar de tu cinturón para tenerte cerca, sé que lo siguiente te gustará más.
Me apoyo en el lavado, subo mi escasa falda y me abro de piernas, dejándote ver lo que espera por ti, te bajas la cremallera y tu falo ya esta dispuesto a la acción.
Yo llevo un rato ya mojada, de la excitación que me produce por fin tenerte para mi tan cerca, sentir tu calor y tus labios.
No tenemos mucho tiempo, no hay preámbulos, me la metes, hay cierta resistencia, intento gritar pero me callas comiéndome la boca, moviendo tu pelvis con fuerza, mi respiración se acelera, quiero más y lo notas.
Te mueves más salvaje, noto como la presión aumenta en mi vagina, tus labios me tienen en el cielo.
Nos puede más el gusto que sentimos y terminamos al unísono abrazados y satisfechos, mientras tus líquidos se mezclan con los míos.
Nos arreglamos un poco, limpio mis muslos que aún tiemblan.
Antes de salir, te doy un mordisquito en tus labios y meto en tu camisa un papel con una hora y un lugar, susurro en tu oído:
- Ahí te espero, para seguir con el segundo asalto.
Salgo contoneándome mucho más, mientras tus ojos se clavan en mí.

Alguien espera tembloroso, hora y lugar...el día siguiente será seguro para el, inolvidable
ResponderEliminarPues , la respuesta que obtuvo no era la esperada.
EliminarSerá tal vez porque no le dieron lugar, fecha y hora?
EliminarMagnífico Jade
A veces las cosas no planeanas aportan ese extra, pero para la protagonista de esta historia, no fué para bien.
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