En busca del regalo perfecto
Salió apresurada en busca de un regalo para su novio, era su cumpleaños y quería regalarle algo especial.
Cruzó unas calles, pasó por una vitrina que le llamo la atención, tenían lencería erótica y se le ocurrió entrar, en la puerta tropezó con un chico, que le dijo:
- Estoy cerrando ya.
- Me dejas ver un segundo por favor, no me tardo, por favor.
- Anda, pasa ... que buscas.
- Un regalo para mi novio, acepto sugerencias.
- Pues un juguete para ambos o lencería que siempre gusta, deja que te muestre.
Comenzó a sacarle conjuntos a cual mas erótico.
- ¿Quieres probarte alguno?
- ¿Crees que me queden?
- Déjame ver, la vio de pies a cabeza, sin duda que si
- Ella, se fijo que en su pantalón algo crecía
- Los probadores están ahí
Cogió un conjunto negro, transparente y se dirigió hacia el probador, de reojo miro al chico que tenia un buen cuerpo y trasero, sin pensarlo se contoneó hasta llegar al probador.
El chico la miraba.
Dejó la puerta entre abierta y se cambió.
Luego de unos minutos, salió con el conjunto puesto y preguntó:
¿Qué tal me queda?
Se quedó perplejo y sus ojos se salían, las curvas se le acentuaban y sus pechos resaltaban con el encaje.
- A mi me gusta y logra su cometido, dio acariciándose por fuera del pantalón.
Se acercó a él, déjame ver si es cierto, dijo poniendo su mano en su pene que intentaba salir.
- Umm, veo que si, crees que no me queda muy corto, dijo inclinándose de espaldas, dejando su trasero muy cerca de su pantalón y rozándolo con erotismo.
La cogió de la cintura, y se frotó con ella.
- Te gusta lo que notas, mira como me has puesto.
- Si, me gusta lo que noto, pero quiero sentir mas.
- Ven, dijo cogiéndola de la mano, la llevo a un cuarto trasero, que aún exhibía una peli porno.
La puso a cuatro patas sobre el sofá, lamió sus sexo humedecido y sin preámbulos la penetró, ella dio un grito de placer, sus pechos se balanceaban al ritmo de los embistes tan ricos que sentía.
En su trasero notaba como rebotaban sus huevos cada vez con más ímpetu.
La giró, le abrió las piernas y la penetró por detrás, mientras jugaba con sus pezones.
Ella loca de lujuria, se revolvía como yegua desbocada, con cada empujón, la notaba dura, gruesa, que la llenaba.
La sacó y ella le tiró al sofá, para metérsela en la boca, jugando con su punta, de arriba a abajo, él le azotaba con las manos sus glúteos y pellizcaba sus pezones.
A punto de venirse, antes de que se corriera, ella se la volvió a meter por detrás, para notar como su agujero se llenaba de ese líquido caliente, que luego comenzó a derramarse por sus muslos.
No satisfecha, la sacó y se la lamió, tragando cada gota residual que encontró.
Tras un rato de descanso, se levantaron, se asearon un poco y se vistió.
- Bueno, entonces me llevo este
- Si, para que te acuerdes de lo que hemos hecho hoy y cuando quieras volver a repetir.

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