Entre padre e hija
Mi amiga se iba de fin de semana con su padre a una casa rural, suele aburrirse mucho, por que él trabaja todo el tiempo y según la temporada no hay mucho ambiente por esos sitios.
Me pidió que la acompañara, siempre recurría a mí por que solíamos pasarla muy bien.
Yo había visto a su padre pocas veces, pero era un tipo muy atractivo de unos 57 años aproximadamente, Eva nos presentó y nos sentamos juntas en la parte de atrás, para ir más cómodas. El trayecto fue corto, llegamos a la casa y nos instalamos.
Como era de esperar, él solo dejó su maleta y se fue directo al salón para desplegar muchos papeles y ponerse a trabajar.
- Vamos, hay que hacer un reconocimiento del sitio, me dijo
- Perfecto
Bajamos y desde él umbral de la puerta, dijo
- Padre , nos vamos a dar un paseo, vendremos a cenar
- Él, sin levantar la cabeza respondió, perfecto
- Ves me decía Eva, siempre igual, aunque lo promete siempre termina entre papeles.
Llegamos a un sendero, que llevaba a un pequeño riachuelo, había un grupo de chicos, nos acercamos.
Estuvimos con ellos, hasta entrada la noche, iba haber una fiesta y nos invitaron.
Era justo la hora de la cena, cuando regresábamos.
- Que tal el paseo, dijo su padre
- Muy bien, hemos conocido a chicos de nuestra edad.
- Genial
Yo no podía dejar de ver a James, su padre, cada vez me parecía más interesante.
Subimos a la habitación, mira dijo Eva, si pido permiso no nos dejará salir, es muy paranoico con estas cosas, así que nos escaparemos y listo.
- No te preocupes, ve tú y yo si pregunta ya veré que le digo, se que vas por ese chico, no por otra cosa. Además yo tengo alguna cosa que hacer.
- Si, gracias.
Eva , salió sin que él se inmutara.
Bajé con una camiseta escotada y un shorts pequeño, me dirigí al salón y le pregunté:
- James, quiere un café
- Si, gracias Eva
Estaba tan ensimismado que no sabía ni quien le hablaba.
- Aquí esta el café
- Déjalo, sobre la mesita, no vaya hacer que se derrame sobre los papeles
Yo, no estaba dispuesta a desperdiciar esta oportunidad.
Me dirigí a la mesa, me senté sobre ella junto a él
- Debería trabajar menos
Fue entonces, cuando levantó la cabeza y me vio
- Pensé que eras Eva
- Ella duerme ahora, respondí
- Descansa un poco, dije abriendo mis piernas y apoyándolas a cada lado de la silla
- ¿Qué haces?
- ¿Qué te parece? Respondí, cogiendo sus manos y poniéndolas en mis pechos
- Esto, no debería pasar
- Pero pasará, ¿verdad?
Ya no respondió, bajó los tirantes, sacando mis pechos y los mordía con deseo, me recostó sobre la mesa, para quitarme los shorts, metiendo su lengua en mi sexo ya húmedo.
Sus manos seguían jugando con mis pechos, que parecían estallar. Se incorporó de la silla y me dijo
- Esto es lo que buscabas
Sacando su enorme falo y golpeando mis piernas con él
- Si, dámelo todo
Lo metió y comenzó a empujar cada vez más, sin dejar de estrujar mis pechos, lo notaba tan rico y duro, dentro de mí, dándome tanto placer.
Levantó un poco mis nalgas y así introdujo su pene en mi ano, yo excitada como estaba tenía todo dilatado y entró sin apenas oposición.
- Eres muy guarrita
- Tú me haces así, estas muy bueno, para tener la edad que tienes
- Toma todo entonces, quiero que grites y gimas
Siguió embistiendo, intercalaba ambos agujeros y sus manos no dejaban de pellizcar mis pechos.
Un gemido tras otro, que gusto era sentirlo, de pronto noté que algo caliente escurría en mis pechos, era su leche recién ordeñada, me bajé de la mesa, poniéndome de rodillas para chupar los restos que aún goteaban de su increíble falo.
- Está será una para recordar, te mueves muy rico y esa lengua es una delicia.
- Gracias, le respondí
Me senté sobre él, mientras me acariciaba los pechos o los mordisqueaba, anda, me dijo, sube a darte una ducha, no vaya hacer que Eva nos descubra.
- Ok, gracias por este placer, le dije mientras mordía su labio
Cogí mi ropa y desnuda me dirigí a la escaleras, mientras él veía todo lo que había disfrutado hace unos minutos.
Subí a la habitación, me duché y desnuda me tumbé en la cama.
No sé que hora sería, cuando entró Eva.
- Despierta, te tengo que contar ... que haces desnuda , te has estado tocando, guarra
- Yo aún medio dormida, no me duché y me quedé dormida. ¿Que tal te fue? Imagino que bien, apestas alcohol y seguro te tiraste al chico
- No pude, su novia no lo dejó ni un momento solo, sabe lo que tiene y lo cuida, dijo mientras me acariciaba mis pechos
- ¿Quieres guerra no? ven aquí le dije, tirándole del cabello mientras mi boca se pegaba a ella
- Como me conoces
- Si, por eso te gusta traerme no, dije mientras me ponía a horcajadas sobre ella, para darte lo tuyo, cuando no consigues lo que quieres
- Es que me lo haces muy rico
Le quité la blusa y me puse sus pechos en mi boca, ella metía sus dedos entre mis piernas.
Fui bajando hasta meter mi lengua en su pubis, comenzó a contraerse con cada salida y entrada de mis lengua y mis dedos.
- Así, así, empujando mi cabeza contra su pubis
- Tranquila gatita, que tendrás todo, calma
- Dámelo ya
- No, quiero subirte al cielo
-Eva estrujaba sus pechos, puse mi sexo en su boca y comenzó a mover su lengua logrando humedecerme aún más.
Hicimos un sesenta y nueve, tendiendo múltiples orgasmos juntas, mientras nuestros dedos recorrían todos nuestros agujeros, haciéndonos tener espasmos de placer.
Me puse sobre ella, sobando nuestros pechos, mientras nuestros pubis se rozaban haciéndonos tener otro orgasmo más.
Terminamos exhaustas abrazadas, hasta la mañana siguiente.
Así que ese día tuve tanto al padre como a la hija, que ambos lo hacen muy rico y volvería a repetir.

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