A pesar de todo, me divertí
Sin muchas expectativas, decidí ir a la fiesta de mi amiga, no podía decirle que no por quinta vez seguida. La verdad, que parte de sus amistades, la mayoría que se encontrarían en la susodicha fiesta, no eran santos de mi devoción.
Llegamos, las presentaciones de rigor. Mi plan era saludar, coger una copa y buscar un lugar tranquilo donde esperar que por fin dijera "nos vamos".
Había mucha gente, ella tras presentarme se fué con un grupo a bailar, sabía que esto se prolongaría, pues en cuanto comienza a beber y bailar no hay quien la pare.
Yo busqué una terraza, desde donde se veía todo el salón y a la vez había tranquilidad.
Yo escudriñaba a cada uno de pies a cabeza, en eso uno llamó mi atención, su rostro me encandiló, ya tenía en quien fijarme para que las horas no fueran más tediosas. Él se perdió entra la multitud, como no le veía decidí subir al baño.
Me dirigí a la segunda planta, entre los pasillos habían parejas dejándose los labios en cada beso y en la habitación había un trío haciendo de todo, no se inmutaban para nada, yo pasé de largo.
Bajé de nuevo a la terraza, me solté el cabello y movía mi cabeza, estaba enfrascada en eso, cuando oí una voz
- Te queda mejor el cabello suelto
- Me giré, era el chico de antes ... muchas gracias. ¿Qué haces aquí?
- Imagino que lo mismo que tú, escapar un rato de todo eso
- Bueno, pero esta terraza ya la he tomado yo, así que debes buscarte otro sitio
- Estás segura de eso, dijo acercándose a mi
- Mis piernas comenzaron a temblar, por supuesto
- Te puedo convencer de alguna forma
- Inténtalo
Me tomó de la cintura y me atrajo hacia él, me besó el cuello y mis labios se prendieron a los de él. Sus manos dibujaban mi trasero.
Me puso frente a la barandilla, mientras su lengua recorría mi espalda, sus manos se habían colado debajo de mi vestido, que un segundo después había caído al suelo.
Me giró, comenzó a lamer mis pechos, que se peleaban por entrar en su boca, no dejó de recorrerme de arriba abajo.
Mientras en sus pantalones, su falo, deseaba salir. Lo toqué por encima y noté como crecía un poco más, metí mi mano y logré liberarlo para succionarlo poco a poco.
Me acercó a una mesa, abrió mis piernas y me penetró, mis pechos bamboleaban con cada empuje, me excitaba pensar que todos los del salón podrían verme en esa postura, dejando todo expuesto, para su delite.
Mordía mis pechos y labios, estaba descontrolado metiendo y empujando cada vez más su falo en mi sexo deseoso de más.
Me giró, poniendome contra la pared, me humedeció otra vez para penetrarme por detrás, un gemido salió de mi boca, que se confundió con la música de fondo, él no paraba, yo estaba gozando como nunca, le dejaba hacerme todo.
Sacó su pene, para descargarse sobre mis pechos, que después volvió acariciar y pellizcar.
Busqué mi vestido para arreglarme un poco ...
- Te he convencio
- Después de todo eso, como decirte que no ... voy a limpiarme un poco, espero encontrarte de nuevo, dije mientras le guiñaba un ojo.
Llegamos, las presentaciones de rigor. Mi plan era saludar, coger una copa y buscar un lugar tranquilo donde esperar que por fin dijera "nos vamos".
Había mucha gente, ella tras presentarme se fué con un grupo a bailar, sabía que esto se prolongaría, pues en cuanto comienza a beber y bailar no hay quien la pare.
Yo busqué una terraza, desde donde se veía todo el salón y a la vez había tranquilidad.
Yo escudriñaba a cada uno de pies a cabeza, en eso uno llamó mi atención, su rostro me encandiló, ya tenía en quien fijarme para que las horas no fueran más tediosas. Él se perdió entra la multitud, como no le veía decidí subir al baño.
Me dirigí a la segunda planta, entre los pasillos habían parejas dejándose los labios en cada beso y en la habitación había un trío haciendo de todo, no se inmutaban para nada, yo pasé de largo.
Bajé de nuevo a la terraza, me solté el cabello y movía mi cabeza, estaba enfrascada en eso, cuando oí una voz
- Te queda mejor el cabello suelto
- Me giré, era el chico de antes ... muchas gracias. ¿Qué haces aquí?
- Imagino que lo mismo que tú, escapar un rato de todo eso
- Bueno, pero esta terraza ya la he tomado yo, así que debes buscarte otro sitio
- Estás segura de eso, dijo acercándose a mi
- Mis piernas comenzaron a temblar, por supuesto
- Te puedo convencer de alguna forma
- Inténtalo
Me tomó de la cintura y me atrajo hacia él, me besó el cuello y mis labios se prendieron a los de él. Sus manos dibujaban mi trasero.
Me puso frente a la barandilla, mientras su lengua recorría mi espalda, sus manos se habían colado debajo de mi vestido, que un segundo después había caído al suelo.
Me giró, comenzó a lamer mis pechos, que se peleaban por entrar en su boca, no dejó de recorrerme de arriba abajo.
Mientras en sus pantalones, su falo, deseaba salir. Lo toqué por encima y noté como crecía un poco más, metí mi mano y logré liberarlo para succionarlo poco a poco.
Me acercó a una mesa, abrió mis piernas y me penetró, mis pechos bamboleaban con cada empuje, me excitaba pensar que todos los del salón podrían verme en esa postura, dejando todo expuesto, para su delite.
Mordía mis pechos y labios, estaba descontrolado metiendo y empujando cada vez más su falo en mi sexo deseoso de más.
Me giró, poniendome contra la pared, me humedeció otra vez para penetrarme por detrás, un gemido salió de mi boca, que se confundió con la música de fondo, él no paraba, yo estaba gozando como nunca, le dejaba hacerme todo.
Sacó su pene, para descargarse sobre mis pechos, que después volvió acariciar y pellizcar.
Busqué mi vestido para arreglarme un poco ...
- Te he convencio
- Después de todo eso, como decirte que no ... voy a limpiarme un poco, espero encontrarte de nuevo, dije mientras le guiñaba un ojo.
Comentarios
Publicar un comentario