Noche de copas
Decidió salir esa noche, necesitaba un respiro para su mente y su vida, la semana se había complicado.
Vestido negro escotado a la mitad del muslo, espalda abierta, zapatos a juego, labios rojos y unas gotitas de perfume.
Un nuevo garito al que acudir, de esos sitios que posiblemente no repetirá, pues siempre cambiaba su zona, para descubrir perspectivas diferentes de la ciudad.
Pasaban las once de la noche, se acercó a la barra, no estaba muy concurrido, lo que le facilitó buscar un sitio privilegiado para observar a discreción todo lo que pasaba. Pidió su gintonic y comenzó el escrutinio.
La música de fondo, entró un grupo de chicos, serían cinco o seir, risas y alboroto, entre copas y copas, sus risas se dispersaban en el ambiente.
Había uno un tanto apartado del resto, sus labios le llamaron la atención.Él bebía muy despacio y era casi ajeno del resto, otro se le acercó para animarle, posiblemente,tenía unos ojos grandes y profundos, que cuando sus miradas se cruzaron la hizo estremecer.
No podía dejar de verlos, eran un complemento uno del otro, comenzó su imaginación a volar. Era el momento de pasar a la acción, para no llevarse sorpesas, que más de alguna se había llevado.
La música se puso de su parte, esa canción le hizo casi saltar de su asiento, dejó las cosas y comenzó a moverse al son de los instintos de su piel.
No fue necesario esperar mucho tiempo, para que uno de los del grupo se acercara a ella, no los que ella quería, pero tenía paciencia, sabía que tarde o temprano se acercarían.
Una melodía tras otra, ellos también iban pasando, al ver que ella, no avanzaba más allá, el turno del de los ojos grandes, posó sus manos en su cintura y la balanceaba suavemente, ella se dejó llevar, al tener cerca sus ojos, su cuerpo se erizaba,la giró y al sentir su espalda apoyada en su pecho, moviendo sus caderas, sutilmente rozó su entrepierna, al instante respondió. Cuando volvieron a estar de frente, él le susurró con un guiño, que sería bueno conocerse mejor. Ella, le dedicó una sonrisa.
Terminaba la canción, solo faltaba el de esos labios de miedo, ella le cogió la mano y le dijo " sólo faltas tú", todos lo empujaron a la pista con ella.
Al principio obligado, pero a medida iban pasando de un ritmo a otro, se reía con ella y competían en pasos.
No sabía por quien decidirse, ambos estaban buenísimos, y esa vocecilla malvada le preguntó ¿porqué has de decidir, si puedes tener a ambos?
Fueron juntos a la barra para hidratarse, del grupo ya solo quedaba el de los ojos grandes, el resto había salido a fumar. Mejor oportunidad que esa,no tendría.
Se puso en medio de ambos, tomaron sus copas y brindaron.
Ella puso su copa en la barra, casi vacía, su mano en el pecho del chico de los ojos grandes y le susurró algo, dejándole un beso en la comisura de los labios. Él otro, dijo, me marcho; no, dijo ella, también hay para tí, besándolo.
Mientras el otro, rozaba su trasero. Caminaron hacia el baño de chicos, uno de la mano de ella y el otro por detrás.
Entraron, se encerraron y las manos se confundían, pero pronto ella casi desnuda a merced de esos ojos y esos labios.
Saboreaban su sexo, que húmedo a gritos pedía que lo saciaran.
Uno apoyó su espalda , mientras ella bajaba la bragueta y se metía ese enorme mástil en su boca, dejando su trasero al placer del otro, con embistes salvajes, sus pechos bamboleaban, ella y él terminaron juntos.
Ella se giró y metió ese otro miembro aún con sus jugos, que la hacían sentirse sucia y deseable, le puso en pompo su vagina para que la penetrara el otro.
La tenía más grande, notaba como la distendía y la llenaba, esa la excitó mucho más y con ansias engullía lo que tenía en su boca.
Apunto de correrse, la cogió del cabello y descargó con toda su fuerza, que tuvo que dejar de chuparsela a su amigo.
Se incorporó y sus lenguas se entrelazaron, ellos daban por finalizado, pero ella con una sonrisa muy descarada, se sentó y abrió las piernas y les pidió que ambos le comieran su sexo.
Aún excitados con sus miembros erectos, al verla tan dispuesta, se arrodillaron y sus lenguas jugueteaban con su clítoris, otras veces se colaban muy dentro, mientras ella se revolvía de placer y les pedía mucho más. Una convulsión tras otra, hasta dejarla saciada.
Se limpiaron un poco, arreglaron sus ropas y salieron.
Ya el grupo había regresado, preguntaron donde habían estado, nadie respondió, pero sus cara gritaba "sexo".

ufff...que fuerteee!! Hacia días que no me excitaba leyendote
ResponderEliminarMe alegro, que cumpliera su cometido
EliminarA veces descubro que releerte, es lo único excitante que hay en mi vida
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