Recuerdos húmedos
- ¿Qué nos ha pasado? donde han quedado esos encuentros clandestinos, llenos de exitación y pasión, por que en lugar de mejorar han empeorado todo.
- No lo sé, el tiempo.
- Recuerdas al menos, esa primera vez:
" No sabíamos donde acabaríamos, un poco de alcohol recorría por nuestra garganta, entre risas, besos y caricias furtivas, amparados en la noche. Comenzamos a caminar, dejando que fueran los pasos los que escribieran la dirección.
Nos plantamos, ante ese edificio, que desde ese día, sería la madriguera donde daríamos rienda suelta a los instintos.
Subimos con las manos entrelazadas, comiéndonos a besos, dibujando con caricias la piel.
Un instante, tu mano sujetando mis cabello, poco a poco me hacia flexionar mis rodillas, momento de dudas, no sabía si quería hacerlo, pues eso cambiaría los esquemas.
Al final mi sangre, que como lava recorría mis venas, desatando y borrando mi mente, abrí mi boca, engullí delicamente ese mástil que esperaba por ella, la saboreé lentamente desde su base hasta su puntita, haciendo pequeños círculos con mi lengua.
Miraba como arqueabas tu espalda y sutiles gemidos, invadieron las cuatro paredes, movías a tu antojo mi cabeza, dándole el ritmo que deseabas. Yo recorría tu torso desnudo, estaba disfrutando sentirme a tu merced".
Dime que no lo recuerdas.
- Si, fue magnífico, dijo con los ojos entrecerrados y tocando su entrepierna, como si lo reviviera.
- O ...
" Cuando media desnuda en ese escritorio, recorrías cada parte de mi ser, haciendo humedecer mi sexo con tu lengua y tus dedos, mientras yo extasiada me revolvía tirando todo al suelo, con ganas de sentirte, muy dentro de mí.
Disfrutabas mirando mi cara de placer, ante tí como un libro abierto, para que exploraras lo que tu piel deseara.
Comenzaste lentamente introduciendo solo la puntita, de esa rica forma, frotando suavemente el punto exacto para hacerme gemir y contrayendo mi pelvis, estaba loca de deseo, quería más pero era tan estimulante, que me dejaba guiar por tus instintos.
Levantaste ligeramente mi trasero, para comenzar por la retaguardia, dulce, apasionado, salvaje, todo en uno para lograr tu cometido. Cuando el camino fue mád fácil, me colgué de tu cuello, para tatuarme en tus labios, ahogando nuestros gemidos entre besos lascivos."
- ¡Como voy a olvidar! dijo con su pene de fuera, anda ven que crearemos más recuerdos.
Tiró de ella y se enzarzaron en una guerra de sexo y pasión.
mmm...divino...se vive cada palabra
ResponderEliminarMuchas gracias
EliminarEcho de menos tus historias, porque parece que lo que cuentas sería posible incluso para mi...me puedo ver protagonista de mis propios deseos, aún sabiendo que es ficcion
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