Tensión sexual
Regresaba de un viaje, necesitaba despejarse de todas esas ideas que le rondaban por la cabeza y no la dejaban tranquila.
Le escribió a un amigo, para invitarle a tomar algo, sabia que estaría libre ese fin de semana.
- Hola linda! sin problemas, siempre es agradable pasar en buena compañía.
- Salgo de casa ahora, te espero en el centro comercial cerca de tu casa, respondió ella.
Se encontraron y se dirigieron hacia el bar, pidieron unas cañas y picotearon algo mientras se ponían al día sobre las vueltas de sus vidas en estos meses que no se habían visto.
Salieron del bar y dicidieron ir a tomar una copa por ahí.
Buscando, llegaron a ese bar que hace años atrás habían estado.
Pidieron unas copas de vino blanco y subieron a la segunda planta, donde no había nadie más que ellos.
Se habló de esa tarde de años atrás, luego de lo que no había funcionado con sus respectivas parejas y lo bien que estaban ahora, todo entre risas y copas de vino.
Él la atraía hasta su pecho, mientras reían, ella aspiraba el olor a su colonia y por su cabeza pasaban muchas ganas de hacer algo más.
Él le dijo, que siempre le había llamado la atención, pero las circunstancias eran las que eran, que la veía como una mujer hermosa, feliz.
La atrajo otra vez hacia su pecho, pero esta vez la besó.
Ella cerró los ojos y notó esos labios mullidos que atrapaban los suyos, entreabrió la boca, para que se colara su lengua muy dentro, mientras ella acariciaba su cuello y rostro.
El mundo dejó de existir, se había comenzado a llenar las mesas y no se había percatado.
Hablaron de esa tensión sexual que habían reprimido durante mucho tiempo, para luego seguir entregados en besos que sabían a más, sus manos se deslizaron más allá de sus caderas, luego bajó un poco el encaje de su blusa, para besar su pecho izquierdo, que dispuesto a él estaba. Ella se refugiaba en su cuello, preguntando en un susurro, que pensaba y que quería hacer.
Él contestó, que pensaba en lo todo lo que quería hacerle en ese momento, su mano bajó entre sus piernas para intentar colarse dentro de su pantalón. Le pedía que no se lo pusiera difícil y entre risas ella, abría un poco más las piernas. Logró introducir dos dedos en su sexo húmedo que palpitaba de ganas y deseos.
Jugueteó un rato, luego olío y lamió ese dedo, diciendo:
- Que rico hueles y sabes.
Le ofreció ese dedo a ella, que también degustó e hizo que se apoderara de su cuello dándole pequeños mordiscos y también en el lóbulo de la oreja, con su lengua recorría de lado a lado, haciendo pequeños círculos, mientras como notaba que su piel se erizaba y algo bajo él quería salir.
Descuidadamente, ella le rozaba, dura y dispuesta a jugar.
Ambos estaban con ganas de más, sellaron el inicio de "algo" con una copa más y salieron del local.
Cogidos de la mano y despidiéndose con besos lascivos, preguntó él:
- ¿No duermes conmigo?
- Seré mala ... para la próxima vez ...
Un par de besos más y con giro de cabellera, se despidió con una sonrisa pícara, sabiendo que pronto, saciarían sus deseos.

Una delicatessen...otra más.Me pregunto, si lograré dormir.
ResponderEliminarVerás que sí ... como un angelito y dulces sueños.
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