Desatando el frenesí

Sombras que se mueven al amparo del silencio de un pasillo vacío, solo se escucha el palpitar de corazones acelerados y como hierve la sangre por el deseo intenso de poderse tener a solas, sin miedos, sin tabúes.

Se entregan a lo que gritan sus ojos, a todo eso que durante meses han guardado y han decidido ya no esperar para volverse uno solo.

Sus caricias arden y se tatuan en la piel del otro, besos llenos de pasión dejan huellas invisibles por donde recorren.

Susurros se cuelan, haciendo que se acelere la respiración y entre jadeos, se pidan todo aquello que han fantaseado.

Hay tiempo de sobra, para dibujarse la piel y no olvidar todos aquellos recovecos que esperan ser explorados.

Así como prohibidos amantes se  desnudan el alma y los cuerpos, desatando el éxtasis y frenesí.

 ¿Los encontrará el amanecer? entre abrazos cargados de lujuría, entregándose a esos bajos instintos, que entre más bajos sean, más les seducen.

 


 

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