Algo que compartir

Su cita se había retrasado unos días más, haciendo crecer sus ansias aún más, tenía preparada una sorpresa y estaba segura que la disfrutaría mucho.

Llegó a su casa, junto a una taza humeante de café, comenzaron a platicar de sus respectivos días, pero no hubo pasado ni cinco minutos, cuando ella se acercó a él, sus manos le dibujaban.

- No seas bruja, me vas a poner más caliente.

- Déjame que sea solo un poquito mala, te he extrañado.

- Un poquito... eres mucho

Le cogió por sus cabellos con firmeza, atrapando con su boca la de ella, todo desapareció, solo flotaba en el ambiente lujuría y deseo, en sus venas lava ardiente que les quemaba.

Desnudándose por el pasillo, llegaron a la habitación.

Ella tumbada de espalda, se movía, mientras le devoraba con esa mirada.

Él sobre ella, recorriéndola con besos, haciendo que un cosquilleo se distribuyera por todo su ser.

Le cogió de las manos, para evitar que ella buscara ese punto que tanto le gustaba explotar.

- Para eso te vendrá bien algo.

- El qué?

- Abre la puerta del armario y saca esa bolsa rosa.

- Qué es?

Ella sacó una cajita y la puso frente a él.

- Has escogido un juguete muy peligroso para tí.

- Y eso?

- Te deja a mi merced

- Ya sabes que quiero que me poseas y me domines.

Le puso las esposas y el cansancio que al principio mostraba su rostro, cambió por ese fuego que hacia que sus frenesí se desbordara.

Le volvía loco, que ella luchara por tocarle, dejándose hacer todo, moviéndose en todas las posturas, sumisa a sus deseos y con ganas de más.

No hubo orificio sin recorrer, ni poro de su piel sin impregnarse de sexo, cuerpos convulsos entregados, liberados, dejándo escapar gemidos que se mezclaban con respiración agitada.

Morder, besar y dejarse hacer, disfrutar y querer cada vez más.

Mezcla de delicadeza y salvajes arranques se complementaban, dándose todo ese placer, como si fuese la primera vez.

Extasiados cayendo sobre ella, tras derramar todo su deseo muy dentro, dijo:

- Me matas ... de placer!!

A lo que ella respondió, es lo que quiero amor.

Tras un beso largo, abrazandose descansaron.

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Comentarios

  1. Uno se derrite por dentro imaginando la escena, recorriendo curvas y orificios mientras siente el bullicio de millones de juguetonas hormigas que le hacen estremecer hasta el alba...Excitante, como todo lo que escribes.Te superas a ti misma.

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  2. Me alegro que su cometido, se haya conseguido, excitar y dejar que vuele mucho la imaginación y las hormonas.

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