Redescubrir pasiones
Le oye subir las escaleras, sale y le espera en el umbral de la puerta, vestida solo con lencería negra y zapatos a juego.
Su mirada lo dice todo, le gusta lo que ve, repasándola de arriba abajo, ya frente a ella la besa con tal intensidad que su corazón galopa sin intención de detenerse.
Abrazos y caricias no se hacen esperar, se dibujan la piel y se tatuan intensas sensaciones, como la primera vez, no hay tiempo para palabras, sus cuerpos se encargan de descifrar los deseos del otro.
Las ropas caen, ella desnuda se contonea y le invita a bailar mientras su piel se eriza con solo imaginar lo que sus labios son capaces de dar.
Se acerca, la abraza, robándole suspiros y algo más.
Juego de caricias, risas, lenguas que recorren caminos ya explorados pero que siempre son una delicia volver a recordar, por que descubren alguna sensación nueva.
Se entregan sin prisas, sus miradas se conjugan y compenetran, los cuerpos como maquinarias perfectas se funden en convulsiones de placer que les lleva a desatar el frenesí que los impulsa a seguir con el vaivén de emociones.
Su mirada lo dice todo, le gusta lo que ve, repasándola de arriba abajo, ya frente a ella la besa con tal intensidad que su corazón galopa sin intención de detenerse.
Abrazos y caricias no se hacen esperar, se dibujan la piel y se tatuan intensas sensaciones, como la primera vez, no hay tiempo para palabras, sus cuerpos se encargan de descifrar los deseos del otro.
Las ropas caen, ella desnuda se contonea y le invita a bailar mientras su piel se eriza con solo imaginar lo que sus labios son capaces de dar.
Se acerca, la abraza, robándole suspiros y algo más.
Juego de caricias, risas, lenguas que recorren caminos ya explorados pero que siempre son una delicia volver a recordar, por que descubren alguna sensación nueva.
Se entregan sin prisas, sus miradas se conjugan y compenetran, los cuerpos como maquinarias perfectas se funden en convulsiones de placer que les lleva a desatar el frenesí que los impulsa a seguir con el vaivén de emociones.

Uffff.... Por fin pasión de verdad, de la que moviliza mil hormigas en el estómago y desencadena el deseo de ser el dueño de los escalones de esa escalera que conduce a la gloria. Me gusta más la pluma de Jade...está viva y presta para el amor.
ResponderEliminarDistintas versiones en una sola mujer, que pueden ser cambiante como el día mismo.
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