Furtivo hacia ti
Esta noche, mi imaginación ha entrado en silencio a tu alcoba ... sin hacer ruido.
Hoy dormías solo con tu braguita rosa y una hermosa silueta se movía al compás de tu respiración.
Me he acercado a tu boca y besado tus labios ...
He bajado por el cuello mordisqueando las orejitas y aspirando el olor y la luminosidad de tu piel ...
He seguido descendiendo para comer el néctar de esas dos paletitas dulces, mientras moldeaba tus pechos aún jóvenes, carnosos y suaves ...
He seguido descendiendo hasta el ombligo en dirección del Monte de Venus, para notar como inconscientemente y en sueños, abres las piernas para invitarme a probar tu tesoro.
Tras comentarte la noche pasada, sobre lo excitante de los masajes eróticos, entendí que estabas dispuesta y dabas tu beneplácito.
Ya te noto respirar más rápido y me dispongo a iniciar ese masaje tan deseado por ambos.
Ella estaba boca abajo, totalmente desnuda, pero cubiertas sus voluptuosas nalgas con una toallita negra.
Una pequeña cantidad de gel en las manos, para iniciar el masajeado de plantas y dorso de los pies, rematado por algunos mordisquitos en los dedos, que provocaron una mueca picarona y excitante.
Sigo ascendiendo, para exprimir los grupos musculares y paquetes venosos, en un movimiento de vaivén que me empezaba a excitar, para llegar a ese culete respingón que trabajo con los nudillos en movimientos de masaje circular. En ese momento, los dedos meñiques se van a esconder inesperadamente hacia las ingles y proximidades de la vulva, provocando en ella unos gemidos deliciosos.
Toca trabajar a continuación la columna y sus potentes músculos paravertebrales, hasta llegar para trabajar los trapecios y alcanzar la base del cuello y esa zona enormemente erógena, que interesa a los lóbulos y el trago de sus orejitas.
Es el momento de pedirle con la delicadeza precisa, que es hora de ponerse boca arriba, de modo que aparezcan ante mis ojos atónitos unos senos imposibles y una pelvis que invitaba a devorar sus entrañas.
Comienzo acariciando las sienes con la puntita de los dedos, la raíz del cabello, los hermosos ojos aún timidamente cerrados, la raíz nasal y esos carnosos labios que gritan querer ser mordidos y besados hasta encontrar ese tesoro húmedo que esconden.
A continuación , otra zona altamente erógena ... las clavículas ... que he de tocar casi sin sentir para no precipitar el orgasmo prematuro de la joven y que inauguran nuevos y excitantes gemidos y un movimiento sinuoso de toda su anatomía.
Llego a ambos pechos y estos deben ser exprimidos en movimientos circulares (sentido de las horas del reloj, el derecho sentido contrario al izquierdo), procurando solo una caricia etérea de los pezones, por la misma razón de las clavículas.
Descendiendo ya al abdomen, para dirigirme hacia el monte de Venus y las esbeltas caderas, comienzo a sudar y a notar que mi sexo desea participar de esa humedad y voluptuosidad que ya es evidente, para finalizar notando como una esbelta ninfa se dirige a apartar esa prenda íntima que por poco tiempo me cubre y nos separa de una explosión erógena que estamos a punto de experimentar y que llevándonos a la pérdida absoluta de voluntad, finaliza en un sueño que seremos incapaces de olvidar.
De repente, aparece el nuevo día como por arte de magia y escucho una dulce voz que me requiere desde el baño y me dice: Buenos días Amor ... espero que hoy tu despertar haya sido rico. Para mi pensarte, ha sido inolvidable.

By: E.G.
Mmm... Ya no lo recordaba casi, pero me ha vuelto a mover por dentro. Los juegos preliminares, son fundamentales ante un masaje erotico. Hay que trabajar monticulos y recovecos, para que ellos trabajen despues... Un dia te pedi me localizaras a alguien, para ponerlo en practica... Ojala algun dia, te animes a hacerlo o a recibirlo. Es una gozada!
ResponderEliminarSigo en la búsqueda de quién quiera, pero hasta ahora nadie.
EliminarEres una mujer, que por tu enorme personalidad, puedes llegar a retraer a ese candidato al privilegio de rozar tu piel. Yo me ofrecí, pero lo hice tarde y explícitamente a alguna de tus Amigas. En todo caso y sabiendo que no seria capaz de dar ese paso contigo, creo sin temor a equivocarme, que cualquier mortal pagaría por disfrutar un segundo del privilegio de tu persona.
ResponderEliminarYo comienzo a poner en tela de jucio, todo.
EliminarMmm...volver a imaginarlo, sigue consiguiendo el efecto deseado, a pesar del paso del tiempo
EliminarEso es bueno.
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