Sobrepasando mis límites
Cuando le conoció, sabía que sería un camino hacia la perdición, esos ojos profundos que abrían las puertas a fantasías y mucho más.
Conversaciones subidas de tono no se hacían esperar, haciendo que la imaginación volara a escalas insospechadas.
No se dio cuenta, cuando se coló en sus deseos empezando con ello ha inventar historias que le supieran a verdad, donde la ficción diera pie al desenfreno.
Avanzaba sin prisas, cada día algo más, hasta hacerse pequeñas confesiones de lo que provocaba en ella.
Un escalón más que subir, cuando quedaron para tomar algo y con ello descubrir esa parte que todos tenemos, pero no se habla.
Ese día sirvió para darse aún más cuenta, que con él podría disfrutar todas esas fantasías que siempre pensó realizar, pero nunca llevo a cabo.
Luego de esa noche, la siguiente vez que coincidieron, hablaron de lo que la conversación previa había cambiado la forma de ver esa amistad, que se había apoderado una fuerte atracción, que ansiaba que sus labios se perdieran en besos interminables.
Su mano se deslizaba en su espalda, haciendo que descargas le recorrieran, acelerando su respiración y sus latidos.
Decidieron que él la esperaría, para ver que podían hacer luego del trabajo, aunque ambos solo tenían en mente una cosa ... dar rienda suelta a los impulsos frenados hace semanas atrás.
Parecía que todo iba hacer como lo esperaba, pero de pronto en la cabeza de ella se produjo un aluvión de miedos, que le cortaban el aliento.
Así que decidió enviarle un mensaje para anular la cita, a lo que él respondió:
- Me quedaré con ganas de probar tus besos, otra vez será.
- No podemos quedar, pero los besos, si te los puedo dar esta noche, respondió ella.
- Cuando estés lista, me avisas.
- Voy en camino, ¿dónde?
- Bajo, ven a la sala de estar junto a la salida.
Con pies acelerados, se dirigió hacia el sitio indicado, su pecho agitado, todo a oscuras, solo se dibujaba una silueta en medio de la sala.
Las palabras sobraban, ella precipitadamente, le cogió con ambas manos la cara y se lanzó a sus labios, que ansiosos recibieron los suyos, intensos, como si la vida se les fuera en ello, sus brazos se convirtieron en enredaderas, queriendo acoplarse por completo en el otro cuerpo.
El tiempo los transportó al éxtasis total que los hizo olvidar el donde, como y cuando, hasta que unos pasos en el pasillo cercano, hizo que volvieran a la realidad.
Ella salió de la sala, mientras él esperó que los pasos se alejaran para salir en dirección contraria.
El resto de la noche, ella pasó reviviendo ese momento una y otra vez.
De ahí en adelante, el poder coincidir algunos minutos les devolvía a ese momento en que entregados, se leían los labios y los deseos.
Todo esto dio pie a buscar espacios para sus encuentros, pues le sabían a poco, querían mucho más, dibujarse en la piel las fantasías que en sus cabezas se producían.
No pasó mucho tiempo, hasta que pudieron estar solos, donde se descubrieron a medias esas ansías que llevaban sosegadas.
La elevó al cielo, con ese roce sutil, profundo, que le hizo escapar un gemido que se ahogaba en su garganta.
Se perdieron los papeles y las ropas, solo importaba dar y recibir un poquito más cada vez, donde las reglas no tienen sentido y las promesas se olvidan, donde la pasión y la lujuria se adueña de la piel y la vuelve candente.
Un día y otro, cada vez más frecuentes, como necesidad imperante y urgente de devorarse como si fuese la última.
Palabras que llegaban al alma, caricias que calaban hasta los huesos, deseos que se incrementaban, todo parecía perfecto, hasta que los miedos volvieron a surgir en ella, miedo a enamorarse, no ser la única, perderlo todo.
Se detuvo en seco, queriendo analizar, pero como analizar si se había convertido ya en ese veneno diseminado en todo su torrente, no había poro que no traspirara su aroma, que la empujara de nuevo a sus pasos, para colmarse y descender al infierno de lo prohibido.
Lo que oía de él no ayudaba, pero no le importaba se repetía, pero a la larga posiblemente sí.
Solo faltaba un escalón, ese donde todo sería explorado, todo disfrutado y anhelado, luego ... quien sabe, ni ella misma.
Planificaron una salida sin prisas, esa de la que tanto habían hablado, donde someterse a la lujuria era la premisa.
Ese día que parecía lejano, llegó. Quedaron a las 8 pm en el centro de la ciudad, fueron primero a cenar.
- ¿Sabes, lo que te espera, verdad?
- Lo imagino y ansío, ojalá y sea por lo menos como he soñado que sería.
- Ya verás, que no tendrás quejas.
- Eso espero.
Al terminar de cenar, tomar una copa por ahí, era ese preámbulo de aumentar el deseo contenido, caricias furtivas, miradas ardientes, un solo dedo deslizándose por la espalda, mientras casi le susurraba ella
- ¿Sabes, donde estaría mi lengua ahora?
Sus ojos se cerraban, como imaginando la escena.
Tras unas copas, él dijo:
- No aguanto más, necesito tenerte, vamos.
Subieron a la habitación.
No habían terminado de entrar, cuando sus labios enrabietados se hicieron presa de los de ella, mientras sus manos la dibujaban.
- Calma, dijo ella ... sé que me someterás a todas tus perversiones, pero dame el gusto de torturarte un poco, antes que tu lo hagas.
Le cogió la mano y dio un empujón, cayendo sobre la cama.
Puso esa canción que hace muchos días había escogido para esa ocasión, comenzó a contonearse con su vestido negro ajustado, zapatos de tacón a juego, poco a poco fue bajando la cremallera, mientras los ojos de él estaban fijos en ella.
Cayó el vestido, dejándola en un body del mismo color, se acercó y le besó, él quería más, no la dejaba alejarse, pero ella seguía con su baile, motivándolo, excitándolo, de espaldas comenzó a bajarlo, dejando solo la braguita a juego.
Noto como fue atraída hacia atrás, desde la cintura y la tumbó en la cama, besándola y lamiendo sus pezones, estaba muy caliente y no quería prolongar todo lo que estaba dispuesto hacerle.
Una venda en sus ojos, atada de pies y manos, mientras cada roce le arqueaba la espalda, cada olor la estremecía, esos labios que se perdían en lo profundo de su sexo que húmedo ansiaba más y más y cuando parecía que lo iba a obtener, se detuvo.
Volvía a sus otros labios, pasando su miembro por ellos, instintivamente abrió la boca, para que lo depositara ahí, succionando con verdadera avidez, estaba tan mojada y quería sentirlo tan dentro de ello, que unas pequeñas convulsiones recorrieron su pelvis, solo imaginando que lo tenía ahí, pero de nuevo, se detuvo.
Estaba loca de deseo, quería desatarse, brincar sobre él y meterlo tan dentro, pareció que adivinaba sus pensamientos.
Desató sus manos, sin dejarla que se quitara la venda, también sus piernas y cuando ella intentó incorporarse, con un audaz gesto, la puso boca abajo para volverla atar, sus labios recorrían su espalda y sus manos sus brazos, lentamente llegó hasta sus glúteos, lamiendo sus dimensiones, hasta que su lengua se coló entre ellos, comenzando a explorar justo ese orificio que le enloquecía y ansiaba atravesar.
Su lengua haciendo círculos, le provocaban arrebatos de locura por soltarse, le abrió un nuevo universo, no podía más, notaba como se iba dilatando al paso de su lengua y sus dedos, jadeaba como perro en celo, gemía y le gritaba:
- Penétrame, por donde quieras pero hazlo ya, que me consumen las ganas.
- Solo un poco mas.
- No seas malo, ya me has hecho sufrir mucho, dámelo todo
Su cuerpo desencajado se revolvía de placer, mientras las sábanas ya mojadas entre sudor y algo más.
Tras haberla hecho tener cuatro orgasmos, vino la calma y el silencio, sus manos fueron desatadas al igual que sus piernas, la venda dejó de cubrir sus ojos.
La giró, comenzó a besarla y ella atrapó su espalda, clavando sus uñas, sin resistencia alguna, notó como de golpe le introdujo ese duro miembro que ya babeaba por sus orificios, empujaba fuerte sin compasión, viendo su cara en éxtasis total.
Y sin esperarlo, le levantó el trasero, metiéndolo por detrás, ella soltó un gemido, pero seguía moviéndose como yegua desbocada, notó como se ponía aún más duro y abarcaba todas sus paredes, la descarga no se hizo mucho esperar, derramándose por sus muslos.
Tendidos y exhaustos, quedaron reponiendo fuerzas, para el próximo asalto.

ufff, ha sido intenso...también he quedado exhausto, pero con ganas de más
ResponderEliminarDe eso se trata!!!
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